ANDES: CUANDO EL SILENCIO TAMBIÉN ES UNA FORMA DE GOBERNAR
- conexiónsur
- hace 19 horas
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En Andes ya no hay solo preguntas. Hay molestia. Hay desconfianza. Y, sobre todo, hay una sensación peligrosa: la de un municipio sin liderazgo claro.
La pregunta sigue sin respuesta: ¿DÓNDE ESTÁ EL ALCALDE? Porque mientras la comunidad enfrenta problemas en obras públicas y surgen cuestionamientos serios, lo que se percibe es distancia, silencio y falta de control. Y en lo público, la ausencia —física o política— no es un detalle menor: es una señal.
Lo más grave no son solo los señalamientos, sino el vacío que dejan,
Si el alcalde no aparece, ¿quién decide?
Si hay dudas sobre contratos, ¿quién responde?
Si hay cuestionamientos legales, ¿quién da la cara?
Pero esto no termina ahí. También hay un silencio preocupante del Concejo, de los organismos de control y de quienes deberían estar vigilando. Porque cuando todos callan, el problema deja de ser una persona y pasa a ser todo el sistema.
La indignación ciudadana crece, aunque a veces se exprese con rabia. Y esa rabia, más que un exceso, es un síntoma: el de una confianza rota.
Gobernar no es desaparecer.
No es delegar sin explicar.
Y mucho menos ignorar cuando el municipio exige respuestas.
Porque cuando nadie responde, lo que queda NO ES ADMINISTRACIÓN:
ES UN VACÍO DE PODER.
Y eso, en cualquier lugar, ya es demasiado grave.
Por: Luis Carlos Gaviria Echavarría
*Los artículos de opinión reflejan el pensamiento de quienes los escriben y son independientes al lineamiento editorial de Conexión Sur.





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