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Habitantes de Jardín denuncian uso de escopolamina para robar hogares


Maneras de estafar hay tantas como la imaginación pueda crear, tristemente así de numerosas pueden ser también las oportunidades que los malhechores encuentran en personas incautas o inocentes en los pueblos antioqueños donde la nobleza y la gentileza resulta ser un mal "negocio". Un audio que circula en Jardín con fuerza en los últimos días da cuenta de ello. “Llegaron tres mujeres y un hombre a tocar la puerta de una vivienda de una pareja de adultos mayores y les pidieron agua, cuando la señora les llevó el agua, una de las mujeres le pidió permiso para cambiarse ante supuestamente regarse el líquido. Otra de las mujeres dijo que la casa estaba muy bonita y entraron todos a mirar a mirar la vivienda”.


Fue ahí donde la oportunidad de los delincuentes tomó ventaja, pues vino lo que las autoridades tienen identificado como ‘el envolate’, un momento en el que los inescrupulosos suelen emplear sustancias que diezman la capacidad de raciocinio y reacción de sus víctimas. “Ellos no recuerdan nada más, no sabemos si fue que les dieron algo o la que se quedó con ellos los entretuvo y robaron dinero producto de algunos ahorros. La idea es que no le abramos la puerta a nadie, somos solidarios, pero nos va tocar ser un poco más egoístas”.


Para este caso, no hubo por fortuna más infortunio que el robo de dinero, pero sirve para encender las alarmas entre la población.


La cadena que pasa a través de WhatsApp lleva también otro mensaje de advertencia en el que se habla de un presunto asalto a una persona que retiraba plata en un cajero automático: “Hace unos días pasó algo parecido (…) Un trabajador estaba sacando dinero en un cajero y un señor se le acercó a preguntarle si estaba funcionando, cuando miró, le tiró un polvo y al momento de reaccionar le habían sacado todos los ahorros de la cuenta.”


El subintendente Juan Diego Montoya Ortiz, comandante encargado de la estación de policía de Jardín, recomendó que, “lo mejor es no permitir el ingreso de personas desconocidas a nuestra casa, por mejor vestidos o educados que aparenten ser. Algunos suelen usar su destreza mental, motriz o lexical para engañar a las personas y otros van más allá usando sustancias que dejan a sus víctimas en estado de indefensión”, precisó el oficial.


No confiar el ingreso a personas desconocidas a las viviendas o a zonas administrativas de los establecimientos comerciales es clave. No se trata de dejar de ser gentil o ser maleducado, menos en un municipio como Jardín, que recibe cientos de turistas cada semana, sino de ser prevenido, audaz y como dirían los abuelos, ‘malicioso’ con aquel que evidencia en su comportamiento el querer aprovecharse de la inocencia de alguien que de buena manera le atiende… porque eso que uno cree que pasa en las ciudades, ocurre también -y con frecuencia- en los pueblos de Antioquia.


Las noticias del Suroeste antioqueño están en Conexión Sur.


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