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En Jardín, las abejas tienen su reino




Cada colmena tiene su reina, pero rey… solo hay uno. Es Anderson Rojas, un apicultor andino que de la mano de 'fieles vasallos' como Arley Acevedo e Isabel López, tienen en el Alto de la Casiana –Jardín- un sistema de producción de miel y café único, donde humanos y abejas coexisten en perfecto equilibrio. “Aquí trabajamos en pro de la conservación de las abejas porque está demostrado que esta especie es la encargada de la polinización del 80 % de la flora silvestre y del 90% de las plantaciones cultivadas por el hombre… o sea que, sin ellas, quedamos graves”, afirma Anderson con total convicción.


La tradición apícola de la familia Rojas data de la década de los años cuarenta, cuando el abuelo de Anderson fomentaba el cuidado de las abejas para el consumo de miel, misma que regalaba a las familias vecinas de la Quebrada Arriba, una vereda de Andes. Fue su padre quien empezó a comercializarla, y Anderson es quien además de vivir de la apicultura, hace pedagogía en torno a esta especie que es injustamente perseguida y atacada. “Nosotros todos los días aprendemos más y más de las abejas. La gente señala a las abejas porque lo que más se ve en las noticias es que atacan a las personas, pero no es así… desde que ellas no sientan amenazada la integridad de su colmena, pueden convivir con cualquier especie”.



En la finca La Florida, también se ofrece un tour sobre la cultura cafetera y hay un puesto para degustar y catar la producción orgánica de la finca

Anderson sabe que ‘la pelea’ que tiene que dar es difícil. Ha perdido batallas, como la de mediados de año, cuando por fumigaciones en fincas vecinas, murieron alrededor de dos millones de abejas meliponas. Por eso está estudiando apicultura con el Servicio Nacional de Aprendizaje –SENA-, no solo para certificar lo que sabe, sino para generar conciencia de la importancia de esta especie. Es así como ahora, además de las colmenas de abejas Apis mellifera, tiene un santuario de abejas endémicas, o sea, de la región, donde brinda un tour pedagógico a quien desee conocer más acerca de un sistema que es mucho más complejo de lo que creemos. “Vea –dice con mucha seriedad Anderson- si las personas supieran lo organizadas que son las abejas y aprendieran a trabajar en equipo como ellas lo hacen, mejor dicho, no habría problemas en la sociedad. (…) Todas cumplen un rol… hasta los zánganos, pues hoy sabemos que no solo están para fecundar a la reina, sino que se posan sobre las celdillas con crías para producir calor y permitir una correcta eclosión”.


Si usted quiere o necesita conocer más acerca de apicultura, sostenibilidad o caficultura sostenible u orgánica, tiene que visitar la finca La Florida, a 1900 metros sobre el nivel del mar y donde Anderson, o ‘el Rey de las abejas’ de seguro le asesora con prontitud y mucho conocimiento de las que, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas –FAO (en inglés), es la especie más importante del planeta.


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