Se cumplió con éxito en Jericó la cuarta versión del Festival del Oso de Anteojos

Con actividades académicas, culturales y de reflexión finalizó en el municipio de Jericó, la cuarta versión del Festival del Oso de Anteojos, un espacio que posibilitó conocer y reconocer la importancia de esta especie y la preservación de su ecosistema. Conferencias, talleres y manualidades, marcaron el objetivo de este encuentro por la vida y la conservación del medio ambiente. Luz Ángela Peña Marín, directora de la Corporación GAIA. ”Los festivales hacen parte de la estrategia de comunicación, de divulgación del conocimiento del programa Abrazando Montañas, esta versión tuvo algo muy importante y fueron las conclusiones de los últimos tres festivales y decimos entonces que la educación y la cultura son pilares fundamentales para la comprensión de la conservación”.

El Festival del Oso de Anteojos llegó a su cuarta versión y su sede fue el municipio de Jericó.

La necesidad de conocer para conservar, es premisa clave en estas iniciativas a las que se unen ciudadanos y grupos organizados de la subregión y de otros rincones del departamento de Antioquia, uno de ellos es Wilson Pérez, un líder campesino que hace parte de la Red de Monitoreo del Oso de Anteojos y quien llegó con sus hijos a participar de esta iniciativa que según él va más allá de la conservación de esta especie. “Es muy importante recuperar los espacios para el oso, porque así mantenemos nuestros espacios tranquilos, podemos desarrollar nuestras labores en el campo compartiendo el territorio, porque al final es un espacio para todos”.

Este festival en el que las propuestas, la identificación de actores claves para la conservación y la generación de alianzas estratégicas, permitió conocer la experiencia que en esta dirección tienen defensores ambientales de Quito, Ecuador, un camino de perseverancia y de empoderamiento comunitario según Carmen Mariscal de la Fundación Cambugán. “Luego de varios procesos administrativos y de organización social se forma el Comité del Oso y empezamos a integrarnos con estos grupos que estábamos separados, es por eso que digo que los corredores de conservación no son sólo una conectividad para los hábitats fragmentados, sino también de la gente y eso es lo que hemos empezado a hacer desde el año 2014 que se formó el comité”; sin embargo, los desafíos en esta zona continúan desde el ámbito organizativo pero además ante los intereses de explotación minera en esta zona de la capital de Ecuador.

Talleres participativos Festival del Oso de Anteojos.

Zavier Escobar, quien hace parte del Programa Bosques Andinos en Ecuador, resaltó el proceso organizativo en el Suroeste e invitó a las comunidades a unirse a estas acciones por la defensa del territorio. “Creo que están haciendo un diálogo muy importante, una apuesta para conservar la vida y eso es muy valioso porque ya no nos sabemos solos, sabemos que hay otros territorios que también tienen una visión de sostenibilidad que también quieren conservar la vida, el agua, los bosques”.

Durante el festival, el parque principal se convirtió en centro de sensibilización para los niños y niñas que asistieron a las actividades programadas, las manualidades fueron la herramienta adecuada para conocer y acercarse a la anatomía del oso. “Hemos pensado que desde el arte hay otra posibilidad de comprender el tema de la biodiversidad. En el trabajo con los niños y con esta versión del taller de plastilina, queremos que los niños comprendan el oso en su anatomía, saber que tiene cuatro garras, que tiene panza, que es el oso de anteojos porque tiene su mancha, entonces ellos empiezan a tener comprensión y empiezan a reconocer que es un gran mamífero y que es una especie sombrilla”. Enfatizó. Luz Ángela Peña Marín, directora de la Corporación GAIA

Taller de plastilina Festival del Oso de Anteojos.

Los retos respecto a la conservación del oso y las demás especies que hacen presencia en el Suroeste convocan no sólo a los defensores ambientales, actores políticos y económicos de la subregión deben asumir también un papel fundamental en la planificación del territorio y en estos procesos adujo Elver Andrés Ledesma, de la Corporación VerdeAgua. “Todo esto lo que nos tiene que poner a pensar y, mucho más a las administraciones municipales, es cómo están ordenando sus territorios, hay que poner unos límites a los sistemas productivos, que si bien el café es nuestra razón de ser, esos cultivos tiene que tener unas restricciones para que no atenten contra el patrimonio natural (…) el cultivo de aguacate es también un posible alimento para los osos y eso puede generar conflictos ambientales, es decir, todos esos temas deben estar en la agenda pública”.

Durante uno de los talleres se hizo un importante anuncio gracias a la integración de una propuesta particular en cabeza del Restaurante Parmesano y que a su vez obedece a la red participativa de monitoreo, en la que se ofreció el menú del oso y cuyos recursos posibilitaron la donación de 10 cámaras trampa para continuar con los procesos de seguimiento al oso de anteojos.

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