Alcaldía de Andes entregó ayudas a personas en situación vulnerable

“Ahora si vamos a poder dormir cómodos y tranquilos”. A sus 84 años, la señora Catalina Flórez expresa con una felicidad que le es imposible ocultar, el hecho de haber recibido una de las camas especiales que se entregaron a decenas de personas la mañana de este sábado 30 de noviembre por parte de la Alcaldía de Andes, a través de la Secretaría de Salud, en el marco de la línea de Inclusión, uno de los tres ejes misionales del programa de gobierno municipal.

Doña Catalina posa feliz junto a sus dos nietas y el ‘traído’, como ella dice, de esta Navidad.

Además de camas se entregaron también sillas de ruedas, bastones y otros aditamentos que facilitan los cuidados paliativos de personas enfermas o ayudan en la movilidad de personas en situación de discapacidad y adultos mayores. “Uno muchas veces mira a personas con movilidad reducida y no alcanza a analizar las peripecias por las que tienen que pasar para movilizarse. Adultos mayores usando por bastón un palo de escoba o un madero pesado… son situaciones que desde el sector público podemos intervenir y –la verdad- no es algo costoso y sí, muy significativo, no solo para las personas beneficiadas directamente sino para sus familias, pues muchas viven en condiciones de pobreza y les es difícil adquirir estos elementos”, precisó el mandatario andino, John Jairo Mejía Aramburo.

El acto se llevó a cabo la mañana de este sábado 30 de noviembre en el parque principal de Andes.

Venteros ambulantes y lustrabotas también recibieron elementos como sillas, parasoles, gorras y chalecos para facilitar las condiciones de su labor. “Trabajan al sol y al agua –todos los días- y su situación económica no es la mejor, y bien sabemos cuán difícil puede resultar laborar en la calle. Lo mínimo que podemos hacer es garantizar condiciones básicas en nuestro espacio público para que desarrollen su función”, concretó el alcalde.

Asistentes y beneficiarios del acto de entrega de ayudas.

“No, es que ya con esta cama, lo podemos poner a dormir a él (su esposo de 93 años) bien tranquilito porque es que está muy enfermito, es que la otra ya se me ha caído tres veces y esta que me dieron con almohada y cobija, apenas es pa’ que estrene esta navidad… así, bien pinchado”, concluyó doña Catalina con una sonrisa tan grande, como las bendiciones que otorgó a quienes hicieron posible esta ayuda.

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